Escritura

Escritura cuneiforme en una tablilla babilónica

Método de comunicación humana expresada mediante signos gráficos convencionales que forman y representan el sistema de una lengua.

Si bien los orígenes de la escritura actual se remontan a las representaciones pictográficas de las antiguas civilizaciones que habitaban en Babilonia y Asiria, como los sumerios y los acadios, el nacimiento de un alfabeto consonántico y vocálico se atribuye a los griegos y a los herederos de su cultura, los romanos.

El paso intermedio lo constituye el sánscrito, la lengua de los hindúes, pueblo que creará el primer alfabeto de la humanidad, aunque sólo compuesto por consonantes, y que también elaborará la primera gramática de la Historia, obra de Panini.

En definitiva, la historia de la escritura comprende tres etapas: los ideogramas, que representaban palabras completas; el empleo simultáneo de la escritura ideográfica y de signos fonográficos y silábicos; y, por último, el nacimiento de los sistemas alfabéticos, compuestos por caracteres que representaban no sólo de los sonidos consonánticos, sino también los vocálicos.

Antecedentes

Escritura cuneiforme, una de las más antiguas de la historia humana

El sumerio

El sumerio, hablado entre el cuarto y el segundo milenio antes de la era cristiana, era transcrito mediante la escritura denominada cuneiforme.

Con el transcurso del tiempo este sistema de signos gráficos fue evolucionando desde los ideogramas, en sus inicios, hasta los fonogramas.

Según los primeros testimonios culturales de esta escritura, al principio se trataba de un sistema formado por caracteres de dibujos o ideogramas, así, por ejemplo, la ilustración de un pez representaba a este animal acuático.

Posteriormente los ideogramas evolucionaron hacia los fonogramas, caracteres que representaban los sonidos de las palabras. En el primer caso, los signos no se podían pronunciar, es decir, no era posible leer el texto sin el conocimiento de la lengua; en el segundo, sí se podía hacer aunque no se comprendieran.

La evolución de unos signos a otros fue posible gracias al procedimiento del acertijo, de modo que un concepto difícil de transcribir mediante dibujos, como la palabra “bondad”, era representado mediante una serie de ideogramas ya conocidos cuya pronunciación formaba dicho vocablo.

Los jeroglíficos egipcios

La civilización egipcia, casi de forma simultánea a la sumeria, desarrolló un sistema de signos gráficos similar a aquélla: los jeroglíficos.

Según los testimonios escritos más remotos sobre esta civilización, datados del año 3500 a.C., los egipcios empleaban jeroglíficos, una combinación de ideogramas y fonogramas. La función de los fonogramas era facilitar la comprensión del significado y la pronunciación de los ideogramas, para evitar la ambigüedad.

La escritura jeroglífica no constituye un auténtico alfabeto, ya que sólo representa las consonantes, aunque las vocales, omitidas por los fonogramas, se podían pronunciar y se deducían por el contexto.

La escritura china

El nacimiento de la escritura china se remonta a alrededor del año 2850 a.C., con el surgimiento del sistema denominado pa-kwa, originado en un sistema anterior formado por cuerdas y nudos.

Aunque los testimonios escritos más antiguos conservados están fechados entre los años 1500 y 1000 a.C., se considera que los actuales caracteres chinos surgieron por vez primera durante el milenio anterior, en concreto, alrededor del año 2500 a.C.

Al igual que los jeroglíficos egipcios, los caracteres chinos son de carácter ideográfico, si bien únicamente representan palabras monosílabas, lo que, por su número, dificulta el aprendizaje de esta lengua.

El sánscrito, el primer alfabeto de la humanidad

La lengua de la civilización hindú, el sánscrito, originada durante el primer milenio anterior a la era cristiana, era empleada en los rituales sagrados y en la literatura védica religiosa.

Precisamente esta vinculación a la religión propició el estudio de la lengua y la elaboración de la primera gramática de la Historia de la humanidad, obra de Panini.

Los gramáticos hindúes estaban preocupados por mantener inalterables la lengua y su pronunciación para las celebraciones religiosas. Este hecho motivó la creación del primer alfabeto de la humanidad. Este primer alfabeto era de carácter silábico y estaba formado únicamente por consonantes, sin vocales escritas.

Los fenicios

El siguiente paso en la evolución de la escritura se debe a la civilización fenicia, aunque su sistema gráfico no representaba las vocales, sino tan sólo las consonantes.

El alfabeto consonántico y el alfabeto vocálico

En sentido estricto, se considera alfabeto al sistema de signos gráficos que representan no sólo los sonidos consonánticos, sino también los vocálicos.

Siguiendo esta premisa, se atribuye el nacimiento del alfabeto como tal a la antigua civilización griega y, posteriormente, a la romana, heredera de su tradición cultural. Del mismo modo, los anteriores sistemas gráficos no pueden ser considerados alfabéticos.

El nacimiento del alfabeto

Es unánime la atribución a la antigua civilización griega de la invención del sistema alfabético considerado en sentido estricto, fechado hacia el año 1000 a.C.

El alfabeto griego estaba basado en la llamada teoría de la acrofonía, de modo que cada carácter tiene un nombre y representa el sonido inicial de la denominación de la misma. Por ejemplo, la letra “bêta” es representativa del sonido “be”.

Precisamente el vocablo “alfabeto”, extendido mundialmente desde entonces, procede de la denominación de sus dos primeras letras, “alpha” y “bêta”.

La civilización griega adoptó de forma íntegra el alfabeto fenicio e incorporó los sonidos vocálicos. Para representarlos emplearon los símbolos consonánticos que no poseía el griego y los convirtieron en propios.

El abecedario latino

La antigua civilización romana, heredera de la cultura griega, estableció de forma definitiva el abecedario latino, denominado así por la suma del nombre de sus primeras letras. Se trata de una variedad del alfabeto jónico griego adoptado a través del pueblo etrusco.

El abecedario latino es la base de la mayoría de las lenguas existentes en el mundo occidental, tras su expansión por el continente europeo.

Sin embargo, en la zona oriental europea los pueblos eslavos adoptaron su propio alfabeto (siglo IX d.C.), procedente del sistema griego introducido por el misionero Cirilo; por este motivo, se denomina alfabeto cirílico.

A diferencia del alfabeto griego, compuesto por caracteres de forma angular, dado que eran grabados en piedra mediante el uso de un punzón, las letras del abecedario latino eran redondeadas, al ser escritas con pluma y tinta.

Otros aspectos distintivos

La escritura cumple la función social de preservar la lengua y favorecer el desarrollo de las civilizaciones modernas, por su carácter permanente con respecto a la instantaneidad y temporalidad del habla.

Además, supone un condicionamiento espacial, rasgo distintivo también de las diferentes civilizaciones y lenguas. Así, los hititas empleaban el sistema denominado bustrófedon, consistente en marcar el inicio del texto y escribir, en dirección horizontal desde la primera línea, de izquierda a derecha, y a continuación, en sentido inverso, y así de forma alterna hasta finalizar el texto.

Existen culturas que escriben de izquierda a derecha en dirección horizontal, como el griego y el latín y sus lenguas derivadas, y otras que lo hacen en sentido contrario, como los sistemas semíticos, por ejemplo, el árabe y el hebreo.

Se puede escribir también en dirección vertical, por ejemplo, la antigua civilización china lo hacía, en especial, desde arriba hacia abajo y de derecha a izquierda. Sin embargo, la escritura china moderna emplea la horizontalidad, como el mundo occidental, de izquierda a derecha.

Es evidente que la palabra hablada precedió a su representación escrita como medio de comunicación entre los seres humanos. De hecho, algunas civilizaciones no han dispuesto de la escritura hasta épocas recientes.

En Occidente, los fenicios y griegos expandieron primero su escritura en la zona del Mediterráneo, aunque los romanos impusieron finalmente su abecedario. Sin embargo, a partir del siglo VIII el alifato (denominación del alfabeto árabe, llamado así por la suma del nombre de sus dos primeras letras) desplazó al sistema latino en el área sur bañada por este mar.

De hecho, el alfabeto árabe se sigue empleando en la actualidad por las lenguas no semíticas, como el persa y otros idiomas indoeuropeos pertenecientes a la familia irania hablados en Asia, al igual que el turco y otros similares.