Arquitectura (historia)

    La arquitectura puede definirse como el arte o ciencia de proyectar y construir edificios, cumpliendo una doble finalidad, estética y utilitaria, a través del empleo de las reglas y normas de la construcción.

    La diferencia entre arquitectura y construcción es que la primera surge como resultado de una idea consciente y la segunda engloba los medios y materiales que hacen posible su realización. En el Renacimiento, se definió la arquitectura como un arte y la construcción como una técnica, y en 1750, por influencia del neoclasicismo francés, la arquitectura se definió por primera vez en un tratado como “arte de construir”.

    En el siglo I a.C. Vitrubio, tratadista romano, estableció tres conceptos básicos que debe cumplir la arquitectura: resistencia, funcionalidad y belleza. Catorce siglos más tarde Alberti, arquitecto italiano, redactó De re aedificatoria (1485), primer tratado que existe de arquitectura desde un punto de vista teórico.

    Independientemente de sus diferentes definiciones, la arquitectura surge para solucionar una necesidad primaria del hombre: guarecerse del exterior en un lugar en el que sentirse protegido y seguro. Por ello no hay que olvidar que la manera de realizar la arquitectura es algo inseparable y propio de cada civilización y de cada momento histórico; esto es lo que se engloba dentro del término historia de la arquitectura.