Arquitectura gótica

Catedral de Milán

Por el término Gótico entendemos hoy día un arte desarrollado en Europa entre los siglos XII y XVI, un estilo que, a pesar de contar con unos elementos muy singulares y reconocibles, fue interpretado de forma diferente según el país en el que se desarrolló.

Cuando hablamos de arquitectura gótica es necesario hablar de edificios religiosos. A partir de esta época, la función de estos edificios empezó a ser la de crear un espacio que permitiera que el fiel se aproximara y pudiera vivir más de cerca la fe y los valores religiosos. Para ello, la luz jugó un papel muy importante, pues, además de ser la que determinaba el espacio, su transfiguración al traspasar el colorido de las vidrieras otorgó a ese mismo espacio un carácter de irrealidad y simbolismo. En este sentido, la luz sería la metáfora de la presencia de Dios y, por su inmaterialidad, el mejor elemento de aproximación a la pureza de las formas. Por último, la luz consiguió que, sabiamente combinada con la complejidad técnica y estructural de los edificios, éstos se desmaterializaran y adquirieran un aspecto de ingravidez.

La catedral gótica

Estudiar el estilo Gótico y sus edificios religiosos implica hacer referencia a las catedrales, las cuales, además de una función religiosa, tuvieron gran repercusión social en las distintas poblaciones europeas del momento. Por una parte, la catedral representaba las capacidades, recursos y prestigio de las ciudades, al tiempo que era la referencia tanto espiritual como urbanística: la catedral era el punto de referencia y el lugar en torno al cual los ciudadanos se reunían, organizaban los mercados y celebraban diversos actos sociales y lúdicos.

Elementos arquitectónicos de la catedral gótica

Tan importante fue la función técnica y estructural de los distintos elementos que conforman la catedral gótica, como simbólica, ya que fue la combinación de todos ellos lo que logró que las catedrales adquirieran su aspecto ascensional y de ingravidez.

La planta de la catedral podía ser basilical o de cruz latina. El interior estaba dividido longitudinalmente en planta por naves laterales y centrales. Éstas se hallaban cubiertas por bóvedas, cuyo empuje era solucionado mediante el uso de contrafuertes y arbotantes, elementos de aguante dispuestos en el exterior del edificio. Al mismo tiempo, la concentración de haces de columnillas en los pilares ayudaba a que el empuje del peso de la bóveda se proyectara hacia el exterior. Este sistema permitió a la vez que los muros de las naves no precisaran de más sustento, pudiendo perder masa conforme se ascendía y con ello ser perforados con el fin de crear los grandes vanos para las vidrieras y las tracerías, y así aumentar el sentido ascensional de la arquitectura. Este complejo sistema estructural tenía en el uso de los arcos apuntados y las bóvedas de crucería otros de sus elementos característicos.

La función de las vidrieras de colores era la de crear con la luz que las traspasaba una atmósfera de gran irrealidad y simbolismo, al tiempo que servían como medio para acentuar el sentido ascensional del edificio y desmaterializar los elementos constructivos. También se emplearon como soporte iconográfico, lo que aumenta más, si cabe, el aspecto simbólico de relacionar a Dios con la luz.

La monumentalidad de la catedral se vio realzada por el juego de volúmenes exterior, compuesto por los llamativos arbotantes, contrafuertes, pináculos, haces de columnas y arcos apuntados. Las fachadas se formaron mediante grandes portadas flanqueadas por torres. La portada principal no fue muy diferente de la románica en cuanto a su composición; se emplearon elementos que fueron combinados con un grandioso programa escultórico e iconográfico, como arquivoltas en sucesión, dinteles, parteluces para dividir la entrada y tímpanos que podían ser sustituidos por rosetones, grandes vidrieras con forma circular.

Arquitectura gótica en Francia

El arte Gótico tuvo su origen en Francia, país desde el que se irradiaría por el resto de naciones europeas, una difusión que fue también posible gracias al desarrollo de las lenguas vernáculas romances.

Dentro de Francia, el Gótico experimentó diversas variantes según la región. El primer lugar que mostró formas arquitectónicas góticas fue la abadía de Saint Denis, una opción respaldada por el abad Suger, consejero a la vez del rey Luis VI. Al principio, la creación del nuevo lenguaje tuvo una intención claramente política: a través de una nueva concepción de la planta y la zona inferior de la cabecera se buscó reafirmar el poder real frente al clero cluniacense y la nobleza feudal.

A partir de la segunda mitad del siglo XII se dio un estilo Gótico primitivo, cuyos edificios presentaban una mayor elevación de la nave central y una luz que comenzó a ser el elemento dominante, pues los arquitectos empezaban a buscar la forma de iluminar mejor el interior de los edificios. A este estilo pertenecieron la catedral de Laon (1156-1160) y Notre Dame de París (1163). Ambas usaron al principio bóvedas sexpartitas, hasta que Notre Dame introdujo por primera vez el arbotante, que permitió dirigir el peso de las bóvedas hacia el exterior y descargarlo en los contrafuertes, logrando la apertura de los primeros grandes ventanales. Prácticamente al mismo tiempo se comenzó la catedral de Chartres, cuyas novedades consistieron en suprimir las tribunas sobre las naves laterales y utilizar bóvedas de crucería simple.

Fue en el siglo XIII cuando el estilo Gótico se vio plenamente afianzado. Al Gótico más clásico pertenecen las catedrales de Reims (1211) y Amiens (1220), de planta cruciforme y cuyos elementos combinados presentan ya el aspecto de ingravidez e irrealidad espacial típicos.

Con el periodo “radiante” llegó el gusto por exagerar aquello que imprimió forma y carácter al Gótico. Así, se aumentó la altura de los edificios, los vanos se expandieron y se acentuó el apuntamiento de los arcos. La Sainte Chapelle de París fue el ejemplo más representativo de esta tendencia más efectista y ornamental.

Durante el siglo XIV se construyeron catedrales e iglesias de menor calidad, algunas realizadas en ladrillo, como la catedral de Albi o la iglesia de los Jacobinos de Toulouse.

Arquitectura gótica en España

El Gótico francés se introdujo en Castilla en el siglo XIII, circunstancia propiciada por la buena relación que había entre Francia y el rey Fernando III “el Santo”.

En 1118 se comenzó a construir la catedral de León, que siguió el modelo de Amiens y que supone una síntesis de lo mejor de la arquitectura gala. Entre los elementos más destacados de este edificio están sus portentosas vidrieras, únicas en su clase.

Otro símbolo del Gótico español fue la catedral de Burgos, comenzada en 1221. Es esta una muestra de la asimilación por parte de los arquitectos españoles del estilo Gótico francés, ya que supieron seguir las pautas establecidas por el arquitecto que en origen dirigió el proyecto y que provenía de Île de France.

Sin embargo, la catedral de Toledo, iniciada en 1226, se mostró más independiente respecto del estilo francés. Incorporó elementos del franco-mudejarismo, como el triforio de arcos lobulados y arcos entrelazados.

La catedral de Cuenca, por su parte, marcó su independencia también, esta vez mediante el empleo de influencias anglonormandas y borgoñonas.

Durante el siglo XIV el auge arquitectónico pasó de Castilla a Aragón. Por su contacto con el Mediterráneo, recibió influencias tanto de Francia como de Italia. La característica más llamativa de los edificios construidos a partir de ese momento fue la planta de salón, con la cual dejaba de haber diferencia de altura entre la nave central y las laterales, lo que permitió que en muchos casos los arbotantes desaparecieran, reforzando la función de los contrafuertes. Otras características fueron las cubiertas planas, los pequeños ventanales y la ausencia del gran aparato decorativo típicamente castellano.

De la zona catalana, las construcciones más importantes fueron la catedral de Barcelona (iniciada en 1298), con tres naves y girola, pero sin arbotantes; la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona, con planta de salón de tres naves, iguales en altura y separadas por pilares octogonales, y sin arbotantes; y la catedral de Gerona, cuyas tres naves iniciales fueron unidas en una.

En Mallorca, la catedral de Palma, iniciada en el primer tercio del siglo XIV, tenía tres naves con cabecera rectangular, gruesos contrafuertes y elementos procedentes de distintas escuelas, como los pilares ochavados al estilo de Santa María del Mar. Como ejemplo de arquitectura civil, la cual tuvo también su protagonismo durante el siglo XIV, en Palma destacó la lonja, entre cuyas particularidades se encontraba el uso de grandes y recias columnas salomónicas que sostenían toda la estructura.

Otro foco interesante fue el navarro, muy vinculado a Francia, donde destacó la catedralde Pamplona, construida entre 1397 y 1472, que presenta una girola y una planta con forma de pentágono irregular.

Durante los siglos XV y XVI se desarrolló un estilo denominado hispano-flamenco o flamígero, basado en una fusión del Gótico con el arte hispano-musulmán, cuyo origen estuvo, en parte, en la necesidad por parte de los Reyes Católicos de crear un estilo único identificable con el momento político del momento, protagonizado por la unificación de todo el reino español. Tanto el Gótico como el nuevo estilo renacentista, que en esos momentos llegaba también a España, resultaron adecuados para los intereses de los reyes, conviviendo y hasta fusionándose en algunos casos si era necesario; de hecho, a la hora de analizar el Renacimiento español resulta imprescindible entender antes el Gótico de este periodo.

Los elementos característicos de este nuevo estilo fueron la complicación de las nervaduras de las bóvedas; la utilización de diversos tipos de arcos como el carpanel, el conopial, el escarzano o el mixtilíneo; la decoración exuberante y delicadamente labrada; y la simplificación de las estructuras. Además, la difusión del Gótico por la península llevada a cabo por los Reyes Católicos incluyó que muchas iglesias rurales de estilo románico fueran renovadas con elementos de este estilo.

En Burgos, las obras más importantes de esta época fueron las realizadas en la catedral, entre las que se encuentran las agujas norte y sur (1442), de formas claramente flamígeras germánicas; el cimborrio (1539), de un virtuosismo artesanal típicamente hispano-musulman; y la capilla del Condestable (1482), cubierta con bóveda octogonal estrellada y calada. En 1454, cerca de Burgos, se edificó también con este estilo la cartuja de Miraflores.

En Sevilla, sobre la antigua mezquita se construyó la grandiosa y singular catedral, con planta de cinco naves de nueve tramos, cubiertas con bóvedas de nervadura sencilla, salvo en el crucero, y capillas laterales entre los contrafuertes; conservándose el alminar del antiguo templo musulmán como campanario y el patio como claustro.

En Toledo, con el estilo flamígero se construyó la puerta de los Leones de la catedral y las capillas sepulcrales de San Ildefonso y don Álvaro de Luna.

En Oviedo, la catedral se puede considerar una de las obras más representativas del flamígero, y en Valladolid se llevaron a cabo las fachadas “tapiz” de las iglesias de San Pablo y del colegio de San Gregorio, de un estilo muy parejo al burgalés.

Otro lenguaje arquitectónico vinculado al reinado de los Reyes Católicos fue el Gótico isabelino, apreciable en la iglesia de San Juan de losReyes de Toledo, donde se combinaba la rica y nutrida decoración del flamígero con una estructura de iglesia simple, de nave única y cabecera poligonal. Al mismo estilo pertenecieron el Palacio de los Duques del Infantado en Guadalajara y el castillo de Manzanares el Real.

En 1512 se construyó la catedral de Salamanca y en 1525 la de Segovia. Ambas fueron las últimas catedrales góticas construidas, y combinaron de forma claramente intencionada estructuras góticas con elementos renacentistas.

Arquitectura gótica en Inglaterra

Catedral de Durham

Aunque el Gótico en Inglaterra no se desarrolló plenamente hasta el siglo XIII, en el año 1093 ya se había empezado a construir la catedral de Durham (terminada en 1133), cuyo espacio tenía una concepción aún anclada en el Románico.

Durante una primera época se continuaron empleando formas francesas en lo que respecta a la ornamentación, mientras que del Románico normando tomaron las superficies muy decoradas y vastas desplegadas en horizontal. A estos albores del Gótico en Inglaterra pertenecieron la catedral de Salisbury, el crucero de la catedral de York, la nave y la sala capitular de Lincoln y el coro de Worcester.

En 1230 se desarrolló el estilo decorado inglés, caracterizado, como su nombre indica, por la importancia de la ornamentación y por estar liberado de la influencia francesa, entre otras razones a causa de la guerra de los Cien Años. A este estilo pertenecen las bóvedas estrelladas de las catedrales de Bristol, Winchester, Gloucester y Canterbury.

A partir de 1350 surgió el estilo perpendicular, caracterizado por el uso de las bóvedas de abanico, que permitieron emplear estructuras ligeras sin arbotantes; bóvedas con complicados entrelazados de nervaduras; y una exuberante y numerosa ornamentación. Entre los mejores ejemplos están el King’s College de Cambridge, las capillas de San Jorge de Windsor y la de Eton’s College y la Abadía de Gloucester.

Arquitectura gótica en Alemania

En la zona germánica la arquitectura evolucionó de forma peculiar desde el siglo XIII. Al principio, los arquitectos de catedrales como la de Colonia, Bamberg, Estrasburgo o Friburgo se limitaron a copiar de forma evidente los modelos galos de Chartres, Reims y Amiens.

Sin embargo, pronto las novedades se harían evidentes a través de las iglesias denominadas de sala, claramente alejadas de los modelos franceses. Se trataba de crear un espacio totalmente diáfano y unificado dando a las naves la misma altura, como en la catedral de Minden. Esta concepción espacial fue característica del Gótico tardío de los siglos XV y comienzos del XVI.

El Gótico alemán se extendió sobre todo desde el norte y centro de Europa hasta Rusia.

Arquitectura gótica en Italia

El Gótico en Italia mostró una gran variedad, debido a que se introdujo muy influenciado por modelos cistercienses desde las primeras décadas del siglo XIII, desarrollándose en una multiplicidad de expresiones, caracterizadas por la tensión entre la verticalidad y la horizontalidad. Los elementos más característicos fueron la planta basilical, la ventanas de pequeño tamaño, la solidez de los muros y los arcos ligeramente apuntados y la utilización de bandas horizontales alternando diferentes colores, decoración que se empleaba para acentuar la horizontalidad. Los edificios italianos más representativos del Gótico fueron Santo Domingo, en Bolonia (1221), Santa María Novella, en Florencia (1278) o la iglesia de San Francisco, en Asís (1228).

Por otro lado, catedrales como las de Orvieto y Siena, fueron pioneras a la hora de mostrar, a través de sus elementos, formas que comenzaban a alejarse del Gótico para ir acercándose a la Antigüedad Clásica, lo que sin duda comenzó a darse muy pronto en Italia.

Arquitectura gótica en los Países Bajos

En los Países Bajos el Gótico presentó formas menos esbeltas y verticales y más robustas que el francés, por hallarse todavía influidos por el estilo del Císter. Las iglesias más características de este estilo fueron Santa Gúdula y San Salvador en Bruselas, y Nuestra Señora de Brujas.

En el siglo XV el Gótico flamígero se fue anunciando en Flandes a través de iglesias como la de Hal.

El Gótico estuvo también muy presente en la arquitectura civil, en palacios como los de Brujas, Bruselas, Lovaina y Gante.

Esquema de la Arquitectura gótica

El estilo gótico, desarrollado en Europa entre los siglos XII y XVI, se manifiesta en la arquitectura principalmente en los edificios religiosos. En ellos se pretende crear un espacio que permita al fiel vivir más de cerca la fe y los valores religiosos. La luz juega un papel importantísimo, convirtiéndose en la metáfora de la presencia de Dios.

Símbolos de la arquitectura gótica española son la Catedral de León y la de Burgos.