Arquitectura griega

Partenón de la Acrópolis de Atenas.

El protagonismo que tiene la arquitectura griega clásica para la historia del arte tuvo su origen en el auge económico que se produjo en Grecia, motivado por el aumento del comercio y la expansión colonizadora. Por otra parte, era a través de la edificación de grandiosos templos como las ciudades griegas demostraban su riqueza y poder, lo que justifica la aparición de gran número de ellos.

Orígenes

Hasta la llegada del periodo clásico, la arquitectura griega estuvo orientada hacia la construcción de edificios para el culto religioso. El elemento de adoración era el altar, cuya forma simple al principio (un bloque sencillo situado al aire libre) más tarde evolucionó hasta adquirir un carácter más monumental. La tipología de los templos, por su parte, provenía de las casas. De hecho, los templos estaban considerados “casas” de las divinidades a las que pertenecían. La planta, rectangular, tenía un gran espacio único y diáfano, con porches de columnas en el exterior. La diferencia entre las casas propiamente dichas y los templos estaba, por un lado, en la mayor longitud en planta de estos últimos; por otra parte, el templo albergaba la escultura a cuyo dios se dedicaba, la cual se disponía en la parte trasera del edificio. El exterior del templo era característico por su peristilo, una galería de columnas que rodeaba el edificio y que servía de sujeción para los aleros. Otro elemento de diferenciación respecto a los edificios civiles era el ambulatorio, un paseo dispuesto en la cubierta del templo y que rodeaba al mismo. En lo referente a la construcción, hubo que esperar hasta finales del siglo VI a.C. para ver el empleo de la piedra. Hasta entonces, los materiales que destacaron fueron el adobe, la mampostería, la madera y la arcilla o la paja para la cubierta. Hacia el 700 a.C., las cubiertas se hacían de teja de cerámica, lo que permitiría una mayor inclinación de las mismas, y a mediados del siglo VII el mismo material, esta vez pintado, se utilizó para proteger los acabados en madera de la parte superior de los edificios. De esta época, los templos más representativos son los de la Grecia central, en las ciudades de Thermos y Samos.

Periodo “orientalizante”

El descubrimiento de Egipto es crucial a la hora de estudiar los cambios que se produjeron en la arquitectura griega a partir del 650 a.C., sobre todo en lo que respecta a la utilización de nuevos elementos constructivos. Fue entonces cuando los griegos descubrieron la piedra, que comenzó por sustituir a la madera en las columnas y la estructura. Pero esta revolución no sólo fue de tipo constructivo. La piedra, por su carácter monumental y durabilidad, permitía buscar nuevas formas de expresión, y trajo la aparición de los órdenes arquitectónicos, cuya síntesis se plasmó en los diferentes tipos de columna que aparecerían y que decorarían las fachadas de los edificios. A la vez, el entablamento, sujeto por columnas, albergaría los frisos que, decorados escultóricamente, dotarían de carácter y personalidad a los templos.

El orden dórico

Columnas de orden dórico del Heraion, Olimpia

Inventado en la segunda mitad del siglo VII, fue el orden más extendido de la parte occidental de Grecia. Los ejemplos más tempranos, como los de Thermos, todavía alternaban el uso de la piedra con madera y adobe. Se caracterizó por columnas cuyo fuste sin basamento partía directamente del piso del templo. Sobre el capitel, austero y sin decoración, descansaba un entablamento, cuyo friso estaba compuesto de triglifos y metopas, sistema decorativo consistente en la alternancia de bloques de piedra lisos o con estrías.

El orden jónico

Columnas de orden jónico en el templo de Atenea Niké de Atenas

Nació un poco más tarde, hacia el año 600, estando vinculado más a la parte oriental de Grecia. Al principio se caracterizó por utilizar un capitel con motivos decorativos en forma de aro proveniente de Asia, los cuales, originalmente, se aplicaban a la decoración de pequeños objetos en el ámbito del mobiliario de las casas; el friso del entablamento solía ser liso. Este orden fue definitivo en el desarrollo de la arquitectura a partir del siglo VI.

El período arcaico: 750-500 a.C.

El periodo arcaico fue una etapa más dedicada a la administración y solución de los problemas que trajo la prosperidad económica que a la expansión y exploración de nuevas culturas. Al mismo tiempo, el poder y la riqueza veían en el arte un nuevo medio de ostentación. Fue el momento también en que los órdenes jónico y dórico quedaron plenamente establecidos como baluartes del carácter y la expresión de la arquitectura griega.

A lo largo del siglo VI, las colonias occidentales de Sicilia e Italia cobraron especial importancia en lo que al desarrollo artístico se refiere debido a la gran riqueza de la que hacían gala. En arquitectura mezclaron ambos estilos, dórico y jónico. No obstante, la falta de canteras que proporcionaran mármol, provocó que utilizaran más la piedra pulida y estucada, lo que también estimuló la producción de esculturas en barro cocido. Los centros más importantes fueron Siracusa, Sileno y Acragas en Sicilia, y Paestum, Sybaris o Trento en la península de Italia.

El templo más representativo del estilo arcaico es el grandioso templo de Zeus Olímpico en Acragas, comenzado hacia el año 500 a.C., que quedó inacabado. Lo característico del templo era que sus columnas de orden dórico no sujetaban de forma independiente el entablamento, siendo medias columnas adheridas al muro lo que sostenía todo el peso. Por ello, el sentido del orden en las columnas resultó ser más decorativo que constructivo. El antecedente de este sistema se situaba en el templo F de Sileno, del 560 a.C. Más tarde, el arquitecto Ictinos aplicó esta técnica para la cela del templo de Apolo en Basea y, medio siglo después la usó Escopas en el templo de Atenea en Tegea.

El alto coste de los templos construidos totalmente en piedra no facilitaba su modificación para adaptarse a las nuevas tendencias y cambios que con el tiempo iban surgiendo. Por ello siguieron predominando en el paisaje urbano del centro y sur de Grecia templos con robustas y pesadas columnas de orden dórico, creándose un contraste con aquellos evolucionados hacia formas más clásicas que vendrían luego. Aunque los cambios en el orden fueron mínimos durante el siglo VI, sí se comenzó a percibir un mayor refinamiento, detalle y búsqueda de la proporción que iría anunciando el periodo clásico.

Templo de Hera

Por otra parte, el orden jònico tardó todavía tiempo en desarrollar el típico capitel con volutas, cuya forma parte del centro de la columna y se pliega en espiral hacia el centro interior del fuste. El estilo se vio sujeto a las distintas variantes que iban surgiendo según la zona y cuyas diferencias se podían apreciar, sobre todo, en la base de las columnas y en la configuración de las plantas de los templos. Por lo general, los templos jónicos siempre mostraron una mayor ornamentación que los dóricos, destacando los del siglo VI, mayores en tamaño y ostentación decorativa. Entre los templos más significativos se pueden destacar el de Artemisa en Éfeso y los gigantescos dedicados a Hera, en Samos, descomunales en planta y con hasta tres filas de columnas rodeando la cela, la estancia rectangular del templo que albergaba la estatua del dios. También fueron significativos de la parte más occidental templos que desarrollaron para la decoración la sima, tipo de moldura doble dispuesta en el perfil de la cubierta, y el óvolo, otro tipo de moldura convexa de gran anchura.

El periodo clásico: 500-400 a.C.

De una primera época clásica más temprana (hacia 460 a.C.), el único templo digno de mención es el de Zeus en Olimpia. Muestra éste lo más aproximado al canon clásico de lo que se considera un templo dórico, a la vez que resulta ser uno de los más grandes de Grecia pertenecientes a esta tipología.

Pero sin duda, lo más significativo del período clásico fue el conjunto del Acrópolis de Atenas. Además de por su grandiosidad monumental e importancia artística, el conjunto destaca por ser un ejemplo de perfecta convivencia y complementación de los órdenes dórico y jónico.

Otro lugar importante arquitectónicamente hablando en la Atenas clásica fue el ágora o mercado. Sobre los edificios civiles que ocupaban este espacio, se empezaron a aplicar los estilos constructivos de la arquitectura monumental, hasta ese momento exclusiva de los templos. Entre los edificios más representativos de la arquitectura civil estaban las stoas, especie de pórticos alargados con columnata que daba acceso a un espacio cerrado. En ellos se situaban a veces puestos de venta. Otros edificios que copaban el ágora eran el ayuntamiento y los teatros, cuya planta semi-circular se combinaba con la novedad de la aplicación de los órdenes monumentales de arquitectura y los asientos, la mayoría todavía realizados en madera.

Templo de Apolo

Emplazado fuera de Atenas, en las montañas de la península del Peloponeso, se encuentra el considerado como primer templo dórico que incorporó columnas de orden corintio, el de Apolo.

El orden corintio

El corintio era una variante del orden jónico, reconocible por las dos filas de hojas de acanto esculpidas bajo las volutas del capitel de la columna. Solía disponerse en el interior del templo, predominantemente en las esquinas. Inventado por el arquitecto Calímaco, su acogida fue lenta debido a la dificultad y minuciosidad necesarias la hora de tallar el ornamento.

Clasicismo tardío: 400-320 a.C.

A lo largo de esta época, el crecimiento económico estuvo más vinculado a la periferia de la península griega, por lo que la construcción de templos decreció en las zonas centrales, a pesar de la existencia de los templos de Nemea y Tegea en el Peloponeso, donde se pudieron ver columnas de orden corintio adosadas al muro en el interior.

En la parte oriental, sin embargo, comenzó a construirse una categoría de templo de estilo arcaico, por la disposición en planta y el cuidado del detalle, alguno de los cuales reemplazaban otros que habían sido destruidos, como es el caso del de Éfeso. Mientras, en la ciudad de Priene, en la Jonia, el arquitecto Hippodamo diseñó una retícula de calles que se cruzaban en ángulo recto, (aplicando la misma planificación que tenía Mileto y el puerto del Pireo), en lo que se considera el nacimiento de la traza hipodámica, tan importante para el posterior desarrollo del urbanismo moderno. De esta época es también el templo de Atenea, principal ejemplo de templo jónico del clasicismo tardío, de traza sencilla y sin excesiva carga en el detalle.

Otro de los grandes hitos arquitectónicos de este período fue el mausoleo de Halicarnaso. Para entender el desarrollo de estos edificios hay que remontarse a la tradición a través de la cual artistas griegos de la zona oriental trabajaron en las ciudades persas de Lycia y Caria, adornando con esculturas el modelo de tumba que se tenía por tradición hacer en esta zona. En cuanto al origen formal de este monumento funerario, éste se encuentra en Xanthus, capital de Lycia, donde hacia finales del siglo V a.C. se construyó una tumba cuya apariencia era muy similar a la de un templo griego dispuesto sobre una plataforma o plinto. Durante el siglo cuarto, esta tipología fue evolucionando hasta culminar en el monumento funerario para el rey Mausolo de Caria en Halicarnaso, cuyo nombre dotaría de denominación a este tipo de monumentos funerarios. Destaca de esta obra el exquisito cuidado del detalle y la talla escultórica, realizado por artistas de primer orden, y que ya anuncia el estilo helenístico que estaba por llegar.

Restos de la tholos de Delfos

Aparte de los mausoleos, el siglo IV destacó por ser un período de gran variedad en lo que a la realización de nuevas tipologías arquitectónicas se refiere. A los teatros, por ejemplo, se le añadieron asientos de mármol, mientras la construcción de otros edificios iba ganando en complejidad. También se crearon los tholoi, templos de planta circular de estilo dórico que se combinaba con columnas de capitel corintio. Un tholos más reducido en tamaño es el famoso monumento conmemorativo llamado Linterna de Lisícrates (335 a.C.), igualmente de columnas corintias. En cuanto a las stoas, cada vez se usaron más como mercado y edificio administrativo. Con estas novedades, el reto de los arquitectos fue adaptar los rígidos órdenes arquitectónicos típicos de los templos a estos nuevos edificios, cuyo carácter resultaba ser más funcional.

Período helenístico: 323 a.C.- 30 a.C.

Teatro de la Acrópolis de Pérgamo, del periodo helenístico

Con la muerte de Alejandro Magno, el imperio se dividió y se establecieron nuevas fronteras, lo que sin duda marcaría el desarrollo artístico de este periodo.

En términos generales, el arte de esta etapa marcó un estilo basado principalmente en la continuidad de lo visto hasta ahora durante el periodo clásico, aunque introduciendo múltiples variantes y añadiendo, si cabe, más grandiosidad y esplendor. En lo referente a arquitectura palacial, esta adquirió una entidad no vista hasta el momento; hasta la arquitectura más modesta, la doméstica, adquiriría también pretensiones palaciales. Los nuevos recursos económicos derivados del comercio y la importación de nuevos materiales, abrieron las puertas a los artistas hacia un nuevo abanico de posibilidades con las que trabajar, a pesar de lo cual la grandiosidad y magnificencia del nuevo lenguaje acabaron chocando con el equilibrio y la precisión adquiridos en periodos anteriores.

El clásico templo dórico vio mermada su presencia en favor de los más vistosos corintios y jónicos, y los pocos que se hicieron perdieron la sobriedad y limpieza que les había caracterizado en favor de esa búsqueda de la magnificencia. Por primera vez, el orden corintio sería utilizado para el exterior de los edificios, siendo el ejemplo más relevante de esta nueva faceta de la arquitectura el templo de Zeus Olímpico en Atenas. Otro edificio de relevancia fue la stoa de dos plantas, cuyas utilidades varias y su cada vez mayor relevancia urbanística, determinaba el diseño y disposición del ágora y edificios circundantes. Además de las atenienses, Pérgamo destacó también por el diseño de sus stoas.

La riqueza del momento incorporó al panorama social la figura de los nuevos ricos, cuya capacidad económica les permitía lujos impensables hasta el momento. Es el origen por el cual aparecieran gran número de nuevos santuarios y monumentos funerarios particulares erigidos en esta época. Destacaron las tumbas macedonias, caracterizadas por estar semienterradas y por su fachada policromada, que daría acceso a una habitación abovedada, también pintada y ocupada con mobiliario.

Cada vez más, el diseño de nuevos edificios y las necesidades funcionales de otros producían una mayor ruptura con los disciplinados órdenes vistos hasta ahora en los templos clásicos. Otros edificios llamativos por su original diseño fueron el faro y la biblioteca de Alejandría, la torre de los Vientos de Atenas, situada en el ágora y de planta octogonal, y una nueva elaboración de tipología de teatro en el que la escena se situaba por primera vez elevada por encima del público. En cuanto a los motivos decorativos, al habitual repertorio de molduras esculpidas se añadió una enorme variedad de formas de animales y florales que enriquecieron la superficie de los edificios. En la parte oriental de Grecia, estas formas se combinaron con otras que desafiaban más, si cabe, la lógica de los órdenes clásicos, anticipando, en parte, lo que más tarde vendría con el Barroco. De la misma forma, el todavía tímido uso de la bóveda y el arco, abonó el terreno para que los romanos tomaran el relevo para revolucionar las técnicas constructivas.

Esquema de la Arquitectura griega

La arquitectura griega tiene un valor fundamental en tanto que sienta las bases de lo que será la arquitectura del mundo occidental durante muchos siglos.

Las construcciones de mayor importancia son el templo y el teatro. Una de las más significativas es la Acrópolis de Atenas.

Las normas de composición arquitectónica de la arquitectura griega clásica se basan en tres estilos: dórico, jónico y corintio.