Piano

El piano pertenece a la familia de los instrumentos de cuerda percutida

Instrumento musical de teclado perteneciente a la familia de cuerda percutida.

Forma

El mecanismo principal del piano consiste en una serie de palancas que accionan un sistema de macillos o martillos; al presionar los dedos del intérprete las teclas, sus extremos interiores provocan que dichos macillos (suaves y redondeados) percutan cuerdas afinadas que entran en vibración. Tales cuerdas son de metal, se tensan mediante clavijas y se disponen en una gran tapa armónica delgada por medio de una o más costillas o puentes de madera. Los denominados “apagadores” están en contacto permanente con las cuerdas, por lo que sólo se liberan cuando se presiona la tecla mediante el dedo del intérprete. Los dos rasgos más característicos del sonido del piano son su timbre y el gran efecto del pedal derecho o de resonancia: gracias al mencionado pedal se liberan todas las cuerdas de los apagadores para prolongar, favorecer y enriquecer el sonido de las notas tocadas, dando lugar a un efecto poderoso y contrastante que ha definido siempre una parte de la personalidad inconfundible del piano.

Existen dos tipos de piano: de cola, y de pared o vertical. En el primero de ellos, las cuerdas, la tapa armónica, la estructura de hierro a la que están atadas y el conjunto de teclas y macillos ocupan un espacio horizontal cuyo armazón descansa generalmente sobre tres patas. Por su parte, en el piano de pared la tapa armónica y las cuerdas están dispuestas verticalmente y combinadas con un mecanismo especial que ubica el teclado en un lateral; durante el primer tercio del siglo XX, los verticales grandes fueron los pianos más habituales.

Historia

El piano ha sido el símbolo de un estatus social, además de ser el instrumento musical que se encuentra en salas de concierto, grandes mansiones, aulas de instituciones académicas y lugares de entretenimiento. Hace mucho tiempo que amplió la base de la apreciación musical al llevar a las casas la ópera y la sinfonía; asimismo, trajo consigo una nueva época de la música a solo, vocal y de cámara, y triunfó en el ámbito público del concierto al codearse con la orquesta de igual a igual.

El piano es el heredero del clave y del clavicordio barrocos, instrumentos de teclado cuyo sonido era prácticamente homogéneo y sin posibilidad de graduación dinámica. Ya en 1713 el compositor francés François Couperin echaba de menos en ambos la posibilidad de producir sonidos diferenciados y contrastantes según la mayor o menor presión de los dedos en el teclado. La creación del modelo que puede calificarse de piano se debió al florentino Bartolomeo Cristofori (1655-1730), el cual creó un gravicembalo col piano e forte (“clave con suave y fuerte”), un auténtico piano con macillos controlables; sin embargo, la invención de Cristofori despertó escaso interés en su país, donde se favorecía ante todo la música vocal y violinística. Diferente suerte corrió el piano, sin embargo, en Alemania, país en el que Gottlieb Silbermann (1683-1753) y Andreas Stein (1728-1792) perfeccionaron el instrumento creado por Cristofori.

En torno a 1860 el piano alcanzó su forma moderna y su tesitura de siete octavas. La única incorporación importante de este periodo fue el armazón de una sola pieza, en hierro fundido, que patentó por primera vez Alpheus Babcock de Boston en 1825 y que perfeccionaron Jonas Chickering (1840 y 1843) y Steinway and Sons (1859). La función del armazón de hierro consiste en prevenir el gradual desplome estructural que acosa a algunos de los instrumentos de armazón de madera sometidos a una tensión cada vez mayor.

Pocos instrumentos han ejercido desde su origen tal fascinación sobre los compositores y desde mediados del siglo XVIII hasta la actualidad han sido innumerables los autores que han escrito para el piano obras a solo, camerísticas y orquestales. En el primero de los ámbitos citados, destacan formas como las sonatas (las 32 sonatas para piano compuestas por Beethoven constituyen una de las cimas de este género), sonatinas, estudios, fugas, fantasías, variaciones, preludios, polonesas, valses, mazurcas, scherzos, etc. En la música de cámara cabe citar las sonatas para violín y piano (en menor medida se emplean otros dúos como viola y piano, violoncello y piano, flauta y piano, etc.), los tríos de violín, violoncello y piano, los cuartetos de cuerda (o de viento) con piano, etc. Por último, uno de los más brillantes géneros musicales es el concierto para piano y orquesta, entre los que sobresalen los compuestos por Mozart, Haydn, Beethoven, Schumann, Brahms, Tchaikovsky, Grieg, Rachmaninov, Prokofiev o Ravel.