Tambor

Instrumento musical perteneciente a la familia de percusión, también denominado “caja”.

Forma

El término genérico “tambor” define a cualquiera de los instrumentos conocidos como “membranófonos”, con un parche (de piel o de plástico) estirado sobre un bastidor construido generalmente con madera o metal. Mientras que la mayor parte de los tambores se percuten con las manos o con una baqueta, en algunas culturas también se agitan, se frotan o se pulsan.

Se encuentran en una gran variedad de tamaños y formas, que van de cuencos y cilindros a barriles, conos, relojes de arena y simples bastidores. Cuentan con uno o dos parches que están atados, clavados o pegados al cuerpo o, en su forma moderna, colocados mediante un contraaro y tornillos.

Historia

El tambor o caja apareció hacia finales de la Edad Media como un importante instrumento militar popularizado por los regimientos de mercenarios suizos. Se encontraba también, sin embargo, junto a flautas, cornetas, trompetas y timbales en los grupos de música cortesana y municipal, especialmente la que se tocaba al aire libre. Su utilización en la orquesta se limitó al principio generalmente a obras de carácter marcial, como la Música para los Reales Fuegos Artificiales (1749) de Haendel o la Sinfonía n.º 100 “Militar” (1793) de Haydn. La orquesta del siglo XIX se valió de este instrumento con una frecuencia cada vez mayor: estuvo presente de manera prominente en la música de Rimsky-Korsakov y Elgar. En la Sinfonía n.º 5 (1921-1922) de Nielsen, el intérprete de caja ha de improvisar en contrapunto con la orquesta, mientras que en el Bolero (1928) de Ravel, el primer tambor presta un constante apuntalamiento rítmico. Tanto Stravinski como Bartók continuaron esta tradición y el segundo especificó tonos contrastantes mediante la percusión de la caja en puntos diferentes. Los compositores contemporáneos se valen regularmente de instrumentos de diversos tamaños, con y sin bordones.