Aria

Forma musical para voz solista y acompañamiento instrumental, concebida como obra independiente o como parte de un género más amplio (ópera, cantata, oratorio, etc.).

Evolución histórica

El término “aria” apareció por primera vez a finales del siglo XIV para denominar un tipo de estilo de canto o de ejecución, significado que permaneció durante los dos siglos siguientes (cuando la palabra se unió a ciertos gentilicios como “aria veneziana” o “aria napolitana”), pero esta forma musical pasó a denotar progresivamente melodía o pieza lírica.

En el siglo XVI el aria existía en forma de parte de una obra más amplia, como una ópera, o en forma de pieza independiente publicada a veces en una colección del tipo de Le nuove musiche (1601) de Giulio Caccini.

A finales del siglo XVII el aria da capo ganó importancia, encontrando los compositores esta modalidad no sólo útil sino vital durante cerca de un siglo. Ello se debía por una parte a la rapidez con que compositores como Hasse, Vivaldi, Haendel, Porpora o Leo tenían que hacer frente a sus compromisos operísticos y por otra al perfecto equilibrio que conseguía, tomando como medida los criterios estéticos de la época, entre el drama, la poesía y la música. El texto de un aria da capo se basaba habitualmente en un poema con dos estrofas, cada una de las cuales contenía de tres a seis versos. Su estructura formal era la siguiente: ABA’. La primera estrofa del poema proporcionaba el texto para la primera sección del aria da capo (A); la sección central (B) podía estar instrumentada con mayor ligereza que las secciones extremas y presentaba generalmente la estrofa completa sólo una vez, aunque podían repetirse partes internas del texto. A continuación, llegaba otra vez la reexposición de la primera estrofa con su música (A’), una repetición en la que se esperaba que el cantante introdujera variaciones con una ornamentación improvisada.

El aria da capo comenzó a ser objeto de críticas durante la segunda mitad del siglo XVIII, tanto por razones musicales como dramáticas, surgiendo formas alternativas de aria (reducción de la reexposición, alternancia con el coro, etc.).

En la ópera del siglo XIX se popularizó el “aria doble”, en el que dos tempos (rápido-lento) subrayaban dos emociones contrastantes, abarcando incluso una escena completa. Este tipo de aria se convirtió en la forma característica de Bellini, Donizetti y Verdi.

El aria ha desempeñado un papel restringido en la ópera del siglo XX.