Coral

Canción o himno congregacional de la iglesia evangélica alemana.

El término procedía del choral alemán y hacía referencia en un principio al estilo de interpretación al unísono y sin acompañamiento, como en el canto gregoriano católico.

Evolución histórica

Sólo a partir del siglo XVII el término “coral” denotó la melodía y, más tarde, el texto y la melodía conjuntamente. Tanto Lutero como Calvino insistieron en el valor del canto congregacional en lengua vernácula como parte de la acción litúrgica; además, Lutero señaló que los textos para estas obras debían ser concebidos en forma estrófica con un estilo métrico. Él mismo proporcionó los prototipos al adaptar textos y melodías procedentes de diversas fuentes y al componer incluso algunos de ellas. Los textos de los 34 corales de Lutero están tomados de los salmos, de himnos gregorianos del calendario litúrgico, de antífonas, del Ordinario de la misa, de canciones sacras alemanas y de himnos latinos no litúrgicos, con melodías adaptadas de estas fuentes u otras profanas, o compuestas a partir de modelos semejantes.

En las liturgias ideadas por Lutero (Formula missae, 1523, y Deutsche Messe, 1526), la utilización de los corales variaba de una a otra. En la primera Lutero sugería que los corales vernáculos se insertaran en la versión latina purificada; sin embargo, en la Deutsche Messe Lutero llevó a cabo una transformación vernácula total de los textos del Ordinario y del Propio de la misa. La colección más antigua de textos y de melodías monofónicas fue la que se conoce como Achtliederbuch (Wittenberg, 1523-1524), mientras que la primera antología polifónica fue el Geystliches Gesangk Buchleyn de Johann Walther (1524).

Fueron varios los factores que se combinaron para alterar la forma y orientación de los corales posteriores a Lutero: la reforma de la poesía alemana, que se alejó de la medición cuantitativa para adoptar la métrica regularizada, la rima y la forma estrófica; el cambio en las piezas polifónicas, donde la melodía del coral se encaramaba a la voz superior y, por último, la reorientación de los textos, que pasaban a considerar a Dios como motivo de consuelo.

El clímax artístico se alcanzó en la música de Bach, el cual compuso numerosas armonizaciones a cuatro voces (consideradas aún con frecuencia como paradigmas de la armonía tonal) y utilizó melodías de corales de muy diversos modos, y a menudo elaborados, en obras para voces y para órgano.

Tras la muerte de Bach cesaron virtualmente las innovaciones, aunque los textos y las melodías del coral siguieron jugando algún papel en las obras de Mendelssohn, Reger, Distler, Heinz Werner Zimmermann y otros compositores.