Fuga

Forma musical de un solo movimiento, escrita en estilo polifónico y estructurada conforme a un plan que en esencia consiste en la insistente repetición de un tema y de su imitación, con fragmentos libres entre las repeticiones.

El término “fuga” significa literalmente “huida”, lo que sugiere la sensación de huida y persecución característica de esta forma.

Evolución histórica

A comienzos del Renacimiento la acepción principal de “fuga” pasó a ser la de imitación. El teórico español Ramos de Pareja (1482) la describió como el mejor modo de escritura a varias voces, mientras que Tomás de Santa María (1565) estudió la técnica fugada como una base para la improvisación al teclado.

En los albores del Barroco el concepto de basar toda una fuga en un solo tema suplantó la concepción politemática del Renacimiento y se incorporó la idea de elaborar el material temático. Los ricercares y canzonas de Frescobaldi, las fantasías de Sweelinck y las fugas de Tabulatura nova (1624) de Scheidt constituyeron los mejores ejemplos de estas composiciones fugadas independientes. En las obras de Bach y Haendel se incluyeron fugas y pasajes fugados, pero el Clave bien temperado y el Arte de la fuga de Bach se han considerado como los ejemplos supremos de composición fugada. Para Bach y Haendel la fuga representaba el mejor medio para la realización de poderosas ideas musicales; generalmente, en las obras de estos compositores la fuga significó un clímax de intensidad musical.

A finales del siglo XVIII, sin embargo, la fuga dejó de ser un procedimiento espontáneo e improvisado, tal y como lo había sido desde el último Renacimiento hasta Bach, y se asoció cada vez más con el estudio académico y con la arqueología musical. Especialmente en las últimas obras de Beethoven, la fuga se transformó con frecuencia en el procedimiento formal mediante el cual se resolvían los conflictos y las tensiones de los movimientos anteriores.

A mediados del siglo XIX, la fuga se convirtió en una disciplina obligada en la enseñanza de muchos conservatorios y, en consecuencia, aparecieron numerosos libros de texto sobre el tema. Los compositores que se valían de la fuga la utilizaban fundamentalmente como un procedimiento para construir el desarrollo, pero también se empleó en contextos más importantes en algunas obras de Berlioz, Mendelssohn, Schumann, Brahms, Reger, Franck y Verdi, entre otros.

En el espíritu del neoclasicismo del siglo XX muchos compositores resucitaron la fuga como un procedimiento compositivo en el marco de formas más amplias; y Schoenberg, Berg y otros compositores de música dodecafónica utilizaron también procedimientos fugados y canónicos. En las últimas décadas se ha recurrido a la fuga con menos frecuencia.