Jazz

Wynton Marsalis, uno de los más destacados trompetistas de jazz de las últimas décadas

Conjunto de estilos musicales cultivados por la población negra de los Estados Unidos de América a lo largo del siglo XX.

Evolución histórica

En sus primeros años, el jazz absorbió la instrumentación, las estructuras multitemáticas, la tonalidad fuerte y los ritmos de la música de desfile de las bandas y del ragtime americanos, los colores armónicos de la música para piano de compositores como Claude Debussy y Maurice Ravel, las melodías de la canción popular americana y los ritmos de danza latinoamericanos. Más tarde incorporó figuras de acompañamiento e innovaciones electrónicas del rock y del soul así como procedimientos musicales no occidentales (percusión africana y brasileña).

Cuando el jazz emergió en la década de 1890, la gran mayoría de los intérpretes más originales residían en Nueva Orleans. El primer jazz, fundamentado en la tradición oral, reveló sus detalles musicales por medio de los discos: en 1923 realizaron grabaciones los cornetistas Freddie Keppard y King Oliver, el clarinetista Sidney Bechet y el pianista Jelly Roll Morton, pero por aquella época Nueva Orleans había perdido su importancia geográfica y las nuevas ideas estaban empezando a reformar el jazz.

La década de 1920 fue testigo de la diversidad y la convulsión estilística. James P. Johnson, que realizó su primera grabación en 1921, inició una escuela de pianistas rítmicos como Willie the Lion Smith, Fats Waller, Count Basie y Duke Ellington. Pasando con su mano izquierda de notas de bajo a acordes, Johnson inventó el swinging, variaciones rítmicas virtuosísticas sobre el blues y sobre modelos multitemáticos. El centro de atención se desplazó a las improvisaciones individuales y a los arreglos formales para grandes grupos, convirtiéndose Louis Armstrong en el solista más destacado de la década.

Grupo de intérpretes de jazz

Al mismo tiempo, durante los años treinta y cuarenta del siglo XX surgieron en los grandes grupos aspectos característicos de un nuevo estilo que pasó a conocerse con el nombre de swing. Dichos grupos se convirtieron en big bands: una sección rítmica integrada por piano, banjo, batería y tuba acompañaban a diversas trompetas, instrumentos de lengüeta y trombones. Algunas de las big bands más destacadas de la época fueron las lideradas por Benny Goodman, Count Basie y Duke Ellington. Éste utilizó sus sonidos en piezas de lucimiento cercanas al blues, danzas rápidas, piezas de ambiente romántico, nuevas canciones populares, música programática, conciertos en miniatura, extensas piezas de concierto y bandas sonoras. Inventó nuevas sutilezas armónicas y combinaciones instrumentales, experimentó con longitudes de frase irregulares y fijó a menudo los detalles de aparentes improvisaciones. El triunfo de Goodman en 1935 marcó la fusión del jazz de las big bands con la música popular. Abrió la puerta al éxito comercial de orquestas de baile dirigidas por Tommy Dorsey, Glenn Miller, Artie Shaw (con la cantante Billie Holiday) y Chick Webb (con Ella Fitzgerald).

Los primeros años de la década de 1940 se iniciaron con reacciones contra la comercialización del jazz, que se quebró en tres estilos: un resucitado jazz de Nueva Orleans, el swing de las big bands y el bebop. El nuevo estilo, el bebop, pareció emerger de repente en las grabaciones de 1945 del quinteto del saxo alto Charlie Parker y el trompetista Dizzy Gillespie: un repertorio de progresiones armónicas tomadas del blues y de las canciones populares, la concentración en la improvisación melódica, un formato tema-solo-tema y ritmos de swing.

Los últimos años de la década de los cincuenta trajeron la experimentación y la controversia cuando muchos jazzistas intentaron evitar una concentración simplista en la improvisación melódica acompañada mediante el reciclamiento de progresiones acórdicas. Fruto de ello fue la aparición del free jazz, con Miles Davis y el Art Ensemble de Chicago como principales representantes. Sus interpretaciones incluían diversos estilos jazzísticos, música popular negra americana, músicas étnicas, poesía y ruido.

Fats Walter

La fusión de los años setenta y comienzos de los ochenta del siglo XX surgió en gran medida de manos de algunos de los compañeros de Davis en 1968-70: los pianistas Herbie Hancock, Chick Corea o Keith Jarrett, los guitarristas George Benson y John McLaughlin o el batería Billy Cobham. A partir de la década de 1990 y en los primeros años del siglo XXI coexistieron en la escena del jazz numerosas tendencias, algunas de recuperación de estilos tradicionales como el swing y el bebop, y otras de esencia más arriesgada y vanguardista.

Intérpretes como el saxofonista John Zorn y el guitarrista Elliott Sharp apostaron por elementos de experimentación, que se inspiraban en la evolución de algunas formas de la música culta contemporánea con la inclusión de disonancias y repeticiones características. La atonalidad y la psicodelia formaron parte de las propuestas de Derek Bailey y Tom Cora, entre otros, y convivieron con fórmulas jazzísticas de alto contenido abstracto e intelectual.

En paralelo a estas tendencias vanguardistas, otros artistas e intérpretes de jazz ahondaron en el concepto de fusión con otros estilos musicales, de origen popular o folclórico. Instrumentos no habituales, como el corno francés y el acordeón, se sumaron a las bandas tradicionales, en las cuales tenían entrada asimismo elementos del pop y el rock. La electrónica y la música de cámara encontraron también su lugar en las improvisaciones de intérpretes como la arpista Zeena Parkins y el flautista Robert Dick.

Durante el siglo XXI, las escuelas de jazz clásico y free jazz compartían escenarios en los grandes festivales. El jazz electrónico y la fusión entre el estilo jazzístico y músicas de nuevo cuño como el rap y el hiphop fueron también característicos de las décadas de 2000 y 2010.