Misa

Género musical de carácter sacro y principal componente de la liturgia romano-católica junto al Oficio divino. La misa es el más importante rito de la Iglesia cristiana, al conmemorar la Última Cena de Cristo, y ha constituido el marco más solemne para la expresión musical religiosa durante siglos.El término “misa” procede de la frase “Ite missa est” (Idos, ya está [hecho]) con la que se concluía el rito y que actualmente es sustituido por “podéis ir en paz”.

Estructura

La misa está dividida en dos bloques principales: la Ante-Misa y el Sacrificio de la Misa. El primero de ellos consiste en la preparación y adoctrinamiento de la asamblea, incluyendo a su vez otras dos partes: El rito de entrada y la liturgia de la Palabra. Por su parte, el Sacrificio de la Misa es el núcleo del rito (la conmemoración de la Ultima Cena) y presenta asimismo varias partes diferenciadas: los ritos del Ofertorio, las plegarias eucarísticas y el ciclo de la Comunión.

Modalidades musicales

Se pueden distinguir en la misa modalidades según el tipo de musicalización, según la variabilidad del texto o la música, y según el procedimiento de interpretación. Conforme al primer criterio se ofrecen las siguientes vertientes: 1) Fórmulas y oraciones en recitativo, basadas en la repetición de una nota de recitado o cantilación con pequeñas fórmulas ornamentales en los puntos cadenciales. Estas fórmulas o tonos de recitado permiten una adaptación flexible a múltiples textos, variando el número de repeticiones de la nota de recitado. 2) Piezas desarrolladas melódicamente en estilo libre: es el repertorio de más interés musical.

Según el segundo criterio son posibles dos ciclos: 1) El ciclo del Propio se compone de aquellas piezas “propias” de cada día, es decir, texto y música cambian a diario durante todo el Año Litúrgico (Introito, Gradual, Aleluya, Ofertorio, Comunión). 2) El ciclo del Ordinario está formado por aquellas piezas cuyo texto es fijo aunque su música pueda variar diariamente, dentro de un repertorio limitado (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus Dei).

Por último, según el procedimiento de interpretación, se habla de técnica antifonal, responsorial y directa. La técnica antifonal presenta la alternancia de dos semicoros y es apta para la interpretación de los versículos de los Salmos (Introito, Ofertorio, Comunión). En la técnica responsorial la alternancia se produce entre un solista (o solistas) y el coro, siendo propia para la interpretación de las piezas más melismáticas (Gradual y Aleluya). Para finalizar, en la técnica directa interviene el coro unido desde el principio hasta el final, sin ningún tipo de alternancia.