Orquesta

Concierto al aire libre de una orquesta sinfónica canadiense

Grupo de intérpretes de diversos instrumentos. En el contexto de la música culta occidental, el término “orquesta” hace referencia a la orquesta sinfónica, un conjunto integrado por numerosos instrumentos de cuerda más una selección de instrumentos de viento-madera, viento-metal y percusión.

Evolución histórica

En la Antigua Grecia, “orquesta” significaba la zona de la parte delantera del escenario utilizada por el coro dramático para cantar y bailar, pero en la Edad Media el término se refería al propio escenario. Aunque las líneas vocales de la polifonía medieval y renacentista eran dobladas con frecuencia por instrumentos, estas combinaciones instrumentales no se especificaban y su tamaño era tan reducido que apenas guardaban ningún parecido con las orquestas modernas.

El nacimiento de la ópera en torno a 1600 contribuyó a proporcionar una mayor especificidad en la orquestación y una dependencia cada vez mayor de un gran número de instrumentos de cuerda para que aportaran cuerpo y equilibrio con el viento y la percusión: en su ópera Orfeo (1607) Monteverdi empleó una orquesta de cuarenta miembros. Por otra parte, en Francia e Inglaterra nacieron las orquestas de corte, aunque en un principio sólo contenían instrumentos de cuerda; se trataba de orquestas de cámara, cuyo número oscilaba entre 10 y 25 intérpretes.

A mediados del siglo XVIII “orquesta” pasó a significar el conjunto de intérpretes, al igual que en la actualidad, mientras que los numerosos cambios en el diseño de los instrumentos dieron como resultado mejoras importantes con relación a la versatilidad y el timbre (la flauta dulce se sustituyó por la travesera y el oboe da caccia por el corno inglés). Los clarinetes se aceptaron como miembros de pleno derecho de la sección de viento-madera hacia 1800. La llegada del género sinfónico contribuyó a conducirla más allá de su función previa como un conjunto fundamentalmente de acompañamiento para óperas, conciertos y obras vocales religiosas. Se añadieron trompas, trompetas y timbales.

La orquesta del siglo XIX presentaba una dotación semejante a la actual. Se fundaron las primeras orquestas municipales y filarmónicas (auspiciadas éstas por sociedades musicales). Aquel siglo contempló asimismo la aparición del director de orquesta al aumentar las exigencias musicales de las obras sinfónicas, la mejora técnica de algunos instrumentos, como las trompas y las trompetas de válvulas, y la presencia de una gran variedad de instrumentos de percusión.

La base de las orquestas contemporáneas cuentan al menos con instrumentos de cuerda (doce violines 1.º, doce violines 2.º, diez violas, diez violoncellos y ocho contrabajos), tres de cada uno de los instrumentos de viento-madera (oboe, clarinete, flauta y fagot), cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, dos arpas, piano, timbales y tres instrumentistas de percusión.