Arquitectura de recreo

    El coliseo romano, ejemplo de arquitectura de recreo.

    La arquitectura puede definirse como el arte y técnica utilizados en el diseño y la edificación de inmuebles. Se trata de un arte cuyo objetivo trasciende lo puramente estético, para buscar una finalidad práctica y utilitaria. Por ello, puede hablarse de diferentes tipos de arquitectura, en función de las necesidades a las que sirven.

    Los edificios destinados al recreo de las personas abarcan una gran diversidad: desde los teatros a las bibliotecas, pasando por gran número de instalaciones deportivas, como estadios, piscinas e hipódromos.

    La construcción de teatros se remonta a la antigua Grecia, donde gozaron de una gran popularidad. Acostumbraban a estar al aire libre, y se aprovechaba la inclinación de una ladera para la instalación del graderío. La principal función que habían de cumplir estos teatros es que todos los espectadores pudieran ver y oír la representación que tenía lugar en el escenario. Con el paso del tiempo, tal función ha permanecido invariable. Las innovaciones introducidas han consistido principalmente en cubrir los teatros para protegerlos de las inclemencias del tiempo, dotarlos de iluminación artificial, mejorar su acústica e instalar un sistema de maquinaria en el escenario que permita, entre otros efectos, el cambio de decorados.

    Similares a los teatros son los cines y auditorios. Los primeros poseen una estructura parecida, siendo tan sólo sustituido el escenario por una pantalla donde se proyecta la película. Los auditorios tan sólo se diferencian de los teatros en la eliminación de la maquinaria del escenario y en contar con unas dimensiones mayores. Son empleados para la interpretación de obras musicales y la lectura de conferencias.

    Las instalaciones deportivas tampoco han sufrido importantes cambios desde la antigüedad. Ahora sus dimensiones son mayores, para así permitir albergar a un número más elevado de espectadores, pero la fisonomía ha permanecido más o menos inalterable.

    El origen de los museos y bibliotecas también se halla en la antigüedad. Su función y características principales no han sufrido grandes cambios. Por el contrario sus dimensiones han ido aumentado considerablemente con el discurrir del tiempo debido a la mayor demanda por parte de la población de este tipo de instalaciones.