Arquitectura modernista

    El modernismo es un estilo arquitectónico y decorativo que se desarrolló en Europa entre finales del siglo XIX y principios del XX.

    A partir del año 1900, cobró impulso en el arte occidental un rechazo frontal hacia el historicismo arquitectónico decimonónico. Este rechazo se tradujo en una serie de movimientos artísticos que afectaron a las artes aplicadas (decoración, diseño gráfico) y sobre todo, a la arquitectura. El movimiento, agrupado genéricamente bajo el nombre de modernismo englobaba a distintas variantes locales como el art nouveau francés, el jugendstil alemán o el stile floreale italiano. En algunos casos se dieron evidentes diferencias entre ellos y, por ejemplo, el art nouveau tendió a favorecer la línea curva sobre la recta, mientras que los grandes representantes de la Bauhaus, Walter Gropius y Ludwig Mies van der Rohe , apostaron por las construcciones en las que lo cúbico forma la estructura nuclear. A pesar de estas diferencias, se suele considerar que hay una serie de características básicas dentro del modernismo que configuran el llamado estilo internacional.

    Su principal característica fue la de la funcionalidad, criterio al que responden los edificios creados por los primeros modernistas, como los pertenecientes a la Bauhaus (1919-1933), más que al estético. Esto se traduce en una necesidad de ampliar los espacios, especialmente debido a las nuevas necesidades de la arquitectura industrial, y el rechazo de la ornamentación, considerada ajena a la pureza arquitectónica.

    Por otra parte, la arquitectura bebió asimismo de las fuentes del vanguardismo pictórico y decorativo, adaptando las distintas propuestas existentes. Esto provocó un mayor interés por los volúmenes y las grandes masas, especialmente en los Estados Unidos donde los nuevos rascacielos adoptaron la estética del ecléctico art déco surgido en 1925. Otros ejemplos son la influencia del neoplasticismo del grupo De stijl en la obra de GerritRietveld (museo Van Gogh de Amsterdam) o el constructivismo ruso.

    En cualquier caso, no toda la arquitectura del siglo XX fue fácil de encajar dentro de las normas modernistas. Es el caso de lo acontecido con el conjunto de la obra de tres de los grandes arquitectos del siglo: Antonio Gaudí , Le Corbusier y Frank Lloyd Wright .

    Antonio Gaudí. El arquitecto español Antonio Gaudí realizó una arquitectura inspirada en el art nouveau francés pero con la peculiaridad de que sus formas están llenas de referencias a lo natural (ramificaciones, colmenas). Este hecho, junto al uso de decoración extravagante alejada de los primeros conceptos modernistas, le convirtió en un arquitecto único difícil de imitar.

    Le Corbusier. Aunque claramente influenciado por el modernismo, Charles ÉdouardJeanneret, más conocido como Le Corbusier, intentó ir más allá del puro funcionalismo. Sus edificios se dotaron de un claro simbolismo en el que se intentaba expresar, mediante el uso de las formas y los nuevos materiales, el avance tecnológico del mundo moderno.

    Frank Lloyd Wright y el organicismo. Siguiendo la estela de Le Corbusier se halla Frank Lloyd Wright, quien llevó a su máxima expresión el llamado organicismo modernista. Según su particular estilo, la arquitectura no debía de estar estructurada en torno a los planos (fachadas, muros) sino en torno a un eje central del que surgen los volúmenes que componen la construcción. Esta concepción de la arquitectura tuvo mucha influencia tras la Segunda Guerra Mundial, cuando diferentes arquitectos escandinavos (Alvar Aalto, EeroSaarinen, JornUtzon) adaptaron las propuestas de Lloyd Wright y las fusionaron con formas cercanas al surrealismo.

    A partir de la década de 1960, el modernismo entró en evidente crisis, surgiendo diferentes escuelas que proponían nuevas alternativas al modelo anterior. Entre las tendencias de esos años, cabe destacar el brutalismo (James Stirling) y su uso del hormigón visto, el metabolismo japonés (Arata Isozaki), surgido como propuesta a la saturación demográfica de las ciudades, o el neorracionalismo (Peter Eisenman), que aunque sigue buscando los planos y volúmenes modernistas, consigue una interpretación más compleja del espacio mediante la distorsión de los mismos.

    Finalmente, a partir de los setenta, la arquitectura acabó abandonando el modernismo para buscar nuevas soluciones arquitectónicas tanto en lo tecnológico como en el uso de elementos historicistas. Entre estas tendencias cabe destacar la arquitectura high tech (alta tecnología) de Norman Foster , el conjunto de movimientos posmodernos (tendenza, populismo) o el deconstructivismo encarnado en la obra de Frank Gehry.