Entrevista (periodismo)

    La entrevista periodística es el diálogo que mantiene el informador con un personaje de interés general. El periodista formula el listado de preguntas que ha elaborado tras documentarse y el entrevistado las responde. Hay dos tipos de entrevistas: la declaración, que recoge la opinión de un personaje sobre un hecho puntual, y la entrevista en profundidad, que se convierte en un documento más extenso sobre la vida, la obra y la forma de ser y de pensar del entrevistado.

    El entrevistado suele ser una persona seleccionada por su relevancia social y por el interés que suscita entre la población (un cantante, un político, un deportista). Es el auténtico protagonista del diálogo y debe tener una actitud receptiva y responder a las preguntas evitando el uso de monosílabos, que no aportan información y cortarían el proceso comunicativo. El entrevistador es la persona que se ha preparado para realizar la entrevista, recopilando información sobre el entrevistado. Plantea las preguntas al entrevistado y tiene que permanecer en segundo plano.

    A su vez, la entrevista puede tener diferente naturaleza y se distinguen dos tipos. La informativa tiene como finalidad dar información sobre un tema concreto y, en ella, el entrevistado destaca como emisor de datos. Su estructura se compone de una sucesión de preguntas y respuestas excluyendo cualquier tipo de comentario. La parte subjetiva del periodista no está presente. En la entrevista de personalidad, en cambio, la finalidad es conocer mejor al entrevistado para lo cual se plantean diversos temas que muestren las diferentes facetas del personaje. El periodista puede ser más subjetivo e introducir comentarios.

    La entrevista consta de tres partes: la introducción –en la que el periodista presenta al personaje– el cuerpo de la entrevista –que incluye el diálogo mediante preguntas y respuestas– y el cierre, parte final en la que el periodista resume lo dicho durante la conversación o destaca algún aspecto relevante.

    Cuando la entrevista se transcribe en un medio escrito, es necesario seleccionar lo más importante de la conversación, ya que no se trata de trasladar al texto el diálogo completo. Del mismo modo, se debe reproducir las opiniones del entrevistado con objetividad, sin modificar lo esencial de sus palabras. Es preciso además corregir las posibles incorrecciones lingüísticas que se hayan producido durante la charla.