Voz (música)

La voz es el sonido que el aire, expelido por los pulmones, produce al atravesar la faringe y hacer vibrar las cuerdas vocales. En la música, la voz define el sonido o tono particular de los cantantes, y también de los instrumentos.

La voz humana es la fuente de sonido más antigua y natural del hombre. Se puede deducir, por tanto, que el canto fue una de las primeras manifestaciones musicales del hombre, junto con la percusión. Con el canto, el ser humano expresa sus emociones más intensas, sus penas más hondas y sus alegrías más sublimes de forma directa, sin intermediación de ningún artefacto. Por eso suele decirse que la voz es el instrumento musical más perfecto de todos, y que todos los demás no son sino prótesis con las que los malos cantantes logran extraer la música que tienen en el interior de su alma. De hecho, el mejor elogio que se puede hacer de un instrumentista es decir que canta.

La importancia otorgada al canto puede ejemplificarse en la disposición tomada en el Concilio de Toledo del año 672 en la cual se afirmaba que quien no supiera cantar salmos e himnos religiosos no recibiese las órdenes sacerdotales.

La facultad de fonación

La voz se produce en el aparato respiratorio humano debido a la especial disposición de los elementos que lo componen. Cuando el aire que se aloja en los pulmones asciende por la tráquea durante la espiración, pasa por la laringe, un estrechamiento de la cavidad respiratoria que se opone al paso libre del aire. Esta oposición entre el aire que sale de los pulmones y el reflujo produce la vibración de las cuerdas vocales. Éstas se pueden tensar y destensar a voluntad, y así se logra controlar el tono del sonido que emiten: si se tensan las cuerdas, la vibración será más rápida y el sonido que se producirá será más agudo, mientras que si se destensan la vibración será más lenta y el sonido más bajo. Las modificaciones en el tono también se logran haciendo que entre en vibración una cuerda por completo o sólo una parte de ella. El sonido que se produce en las cuerdas vocales se modifica y amplifica en primer lugar por la posición de la misma laringe, después en la faringe y por último en las cavidades nasal y bucal. También hace resonancia en la cabeza y el tórax.

El timbre de cada voz se adquiere sobre todo por la posición de los órganos de resonancia, porque es en estas cavidades donde el sonido de la vibración de las cuerdas vocales adquiere los armónicos que son naturales a todo sonido. Por regla general, la tesitura, es decir, la altura de los diferentes tonos de la voz humana, alcanza unas tres octavas y media, comprendidas entre los 80 y los 1.250 Hz. Evidentemente, la tesitura de cada persona es diferente porque sus cuerdas vocales son más o menos flexibles y porque el sonido reverbera de diferente forma en el interior de su cuerpo.

Las voces masculinas

Según su intensidad y tesitura, las voces se clasifican en diferentes registros: entre las voces masculinas se distinguen los registros de bajo, barítono y tenor, y entre las femeninas los de contralto, mezzosoprano y soprano. Para que las voces de los cantantes tengan calidad, su tesitura debe abarcar como mínimo dos octavas.

Bajo

Es la más grave de las voces masculinas y su tesitura aproximada se sitúa entre el mi1 (1 significa la primera octava de la nota, 2 la segunda, 3 la tercera y así sucesivamente) y el fa3. Es costumbre distinguir entre el bajo cantante y el bajo profundo. El primero posee una gran facilidad de vocalización y agilidad melódica, mientras que el segundo es capaz de alcanzar más notas en la parte baja de la tesitura. Una forma alternativa de clasificación se realiza según criterios dramáticos, distinguiéndose entre el bajo cómico, solemne, lírico, etc.

Barítono

El registro medio de las voces masculinas abarca entre el la1 y el la3. Según la facilidad con que se accedan a los registros graves o agudos se distinguen los barítonos dramáticos, cuya voz se asemeja a la del bajo, y los barítonos líricos o ligeros, de tesitura próxima a la del tenor. Entre los primeros cabe destacar al cantante español Carlos Álvarez, memorable en su papel de Yago en la ópera Otelo de Giuseppe Verdi , mientras que entre los segundos destaca el alemán Dietrich Fischer-Dieskau, intérprete legendario de las mejores grabaciones de lieder de Franz Schubert .

Tenor

La voz más aguda de las masculinas se asocia inevitablemente a los papeles principales de las grandes partituras operísticas. Su tesitura abarca desde el do2 hasta el si3 y puede alcanzar en ocasiones el do4, el famoso “do de pecho”. Los tenores ligeros, entre los que destaca el español Alfredo Kraus, poseen facilidad en el fraseo, pero su emisión es delicada y poco dramática, ideal para los registros agudos. La voz de los tenores líricos es la más común, con buen equilibrio entre agilidad y profundidad, y entre ellos destaca el italiano Luciano Pavarotti. Por último, los tenores dramáticos, también llamados tenor spinto, entre los que destaca el italiano Tito Gobbi, poseen gran profundidad emotiva en el registro grave y una interpretación en agudos menos expresiva.

Contralto

La voz más grave de las femeninas posee una tesitura entre el sol2 y sol4. Esta voz tiene un timbre muy particular, a medio camino entre el masculino y el femenino. Su nombre proviene de su facultad de contrastar muy bien con la voz soprano. Entre sus intérpretes más destacadas se encuentra la cantante alemana Brigitte Fassbänder. Antiguamente, cuando no se permitía a las mujeres actuar en teatros y capillas, los papeles y las voces femeninas de los coros eran realizados por cantantes masculinos que se especializaban en alcanzar los registros de contralto y soprano mediante la técnica del falsete. Estos cantantes eran los llamados falsetistas o contratenores, y en la actualidad se están volviendo a recuperar debido al gusto presente por la interpretación fiel y rigurosa de la música de cada época. No se deben confundir a estos cantantes con los castrati, cuya voz alcanzaba esta modulación con el registro de pecho.

Mezzosoprano

El registro medio entre las voces femeninas abarca entre el la2 y la4. Esta voz, también conocida como tiple central o medio tiple, es muy flexible, y de hecho cantantes mezzosoprano pueden acometer papeles escritos para sopranos, como el de Carmen de Georges Bizet que fue magistralmente interpretado por la cantante española Teresa Berganza. Las mezzosopranos líricas se caracterizan por emitir los agudos con gran potencia, mientras que las dramáticas se distinguen por su facilidad de fraseo en los registros graves y se pueden asimilar a las contraltos.

Soprano

La voz de registro más agudo entre las voces femeninas tiene su tesitura entre do3 y do5. En los registros más agudos se desenvuelven a la perfección las llamadas sopranos ligeras, entre las cuales destaca la cantante rusa Edita Grubérova, capaz de alcanzar con soltura el fa5. Este tipo de cantantes tienen, no obstante, un repertorio reducido. Las sopranos líricas, las más comunes, como la inolvidable cantante griega María Callas, guardan un mejor equilibrio entre los registros agudos y graves. La riqueza de graves y la agilidad en agudos que caracteriza a las sopranos líricas spinto, como la española Montserrat Caballé, es muy adecuada para el repertorio operístico de Verdi. Las sopranos dramáticas, por su parte, poseen mayor fuerza de proyección en el registro grave. Entre éstas destaca la alemana Brigitt Nilsson, sobre todo en el papel de Isolda en Tristán e Isolda de Richard Wagner.