Henry Purcell

    La ópera Dido y Eneas bastó para situar al compositor inglés Henry Purcell (1659-1695) a la cabeza de la música escénica de su tiempo, labor que se vio complementada con sus numerosas composiciones para la corte.

    Purcell nació en Londres en torno al año 1659. Imbuido desde niño en el ambiente musical (su padre era músico del séquito real), fue cantante de coro e instrumentista de órgano, violín, tiorba y virginal. En 1679 accedió al cargo de organista de la abadía de Westminster, y al año siguiente contrajo matrimonio. En esta época comenzaron a destacar sus chaconas y fantasías, así como sus anthems, composiciones patrióticas a modo de himnos nacionales.

    En 1683 pasó a ser el restaurador de instrumentos de la capilla real, y cuatro años más tarde fue nombrado compositor ordinario para los violines, un cargo que le obligaba a escribir danzas y piezas instrumentales para interpretar en la corte. En esta función compondría numerosas odas, cuya ejecución se reservaba a las celebraciones reales y ocasiones solemnes.

    Purcell recibió el encargo, en 1689, de componer la música para la coronación de Guillermo III de Nassau y María II de Inglaterra. Durante el reinado del matrimonio prosiguió su labor como músico real, pero compaginó las obras cortesanas con piezas para representaciones teatrales. Fue entonces cuando compuso Dido y Eneas, una ópera intensamente dramática que se apartaba de los modelos al uso del momento.

    En su trabajo como compositor de la corte, Purcell escribió, en los últimos años de su vida, sus otras dos obras maestras: Oda para el día de Santa Cecilia, dedicada a la santa patrona de la música, y Oda para el cumpleaños de la reina María. A su muerte, acaecida en Londres el 21 de noviembre de 1695, sus restos quedaron enterrados bajo el órgano de la abadía de Westminster.